domingo, 24 de mayo de 2009

Un tren connmemorativo del exilio viaja a la frontera francesa con 300 personas.

Un tren connmemorativo del exilio viaja a la frontera francesa con 300 personas.
La Generalitat erige un monumento en el cerro por el que huyeron miles de republicanos

BERTRAN CAZORLA - Barcelona - 23/05/2009


Soplaba una cálida tramontana ayer por la mañana en el cerro de Belitres, donde ya se huelen los aromas mediterráneos de los matorrales que florecen. Hace setenta años, en cambio, en esa misma collada, que tiene unas vistas al mar espléndidas y separa Francia de España, "hacía un frío tremendo". Lo recuerda una mujer que entonces era una niña y subió a pie hasta allí. La guerra había terminado y ella seguía a sus padres, republicanos, hacia el exilio.



"La vivencia del exilio es tan variada como las personas que lo sufrieron", comentaba en el convoy una mujer que lo vivió

Este sábado esta mujer ha subido a ese mismo cerro en autocar desde la estación de Portbou. Venía de Barcelona, y ha llegado hasta la última población española antes de llegar a la frontera en un tren que la Generalitat de Cataluña ha fletado para recordar el setenta aniversario del exilio republicano. A las alrededor de dos decenas de testigos del exilio les han acompañado otros dos centenares de excursionistas. Y si en 1939 los que ascendían al cerro formaban una cola de pesarosos derrotados que huían de las tropas franquistas, ahora volvían al lugar agasajados por autoridades como Joan Saura, consejero de Interior, el departamento del que depende el Memorial Democràtic, o los alcaldes de Portbou y la francesa y colindante Cerbère, además de diputados catalanes.

La mayoría de estos testigos eran niños que huían con sus padres cuando terminó la guerra. Es el caso de Amadeo Gracia, que cruzó la frontera con cuatro años y sin un pie. Lo había perdido durante un bombardeo franquista. Alguien inmortalizó su escapada en una foto que se ha hecho célebre por retratar las penurias del éxodo. EL PAÍS rescató su historia hace un lustro, y ahora Amadeo ha vuelto a la zona.

La mayoría de los testigos que ayer estaban en Belitres eran niños en 1939, pero también había alguno que escapaba como un soldado derrotado. Otros viajeros del tren ya nacieron en Francia. "La vivencia del exilio es tan variada como las personas que lo sufrieron", comentaban en el convoy dos mujeres mayores que cruzaron la frontera en 1939.

La Generalitat calcula que más de medio millón de personas lo hizo. Y el alcalde de Portbou ha asegurado que por Belitres pasaron 149.336 mujeres, hombres y niños. Para conmemorar lo que Saura ha calificado del "peor éxodo que ha sufrido Cataluña", el Memorial Democrático del Gobierno catalán ha erigido cuatro monolitos con fotos de la época, cerca de la carretera.

Acompañaban a los viejos exiliados miembros de entidades como los Marxaires de Mataró-Canigó, una asociación excursionista que ya recuperó la ruta del exilio por los Pirineos catalanes hace años, la Asociación de Expresos Políticos o el Amical de Mauthausen, que reúne a españoles que estuvieron presos en ese campo de concentración nazi.

Personas de todas la edades, muchas ataviadas con banderas catalanas y republicanas, han subido hasta ese límite con Francia, donde la Generalitat ha erigido un monumento que recuerda los hechos del 1939 con imágenes de la época. Saura ha subrayado la importancia que tiene recordar ese éxodo, cuando hay, ha dicho, 13 millones de desplazados en el globo: "Cuando atacan la democracia y las libertades en cualquier parte del mundo, nos atacan a nosotros", ha dicho. David, un chaval de 13 años que ha ido al lugar con su familia, confirmaba: "Me ilusiona poder recordar para evitar que cosas así vuelvan a pasar", decía.

lunes, 18 de mayo de 2009

A propósito del Congreso sobre las Brigadas Internacionales. La XV Brigada .

Explico algunas cosas - por Juan Miguel de Mora


"Nadie que haya tenido interés en saber algo acerca de las Brigadas Internacionales puede ignorar el heroísmo, el valor y la abnegación con que los estadounidenses combatieron en ellas, comenzando por la batalla del Jarama en la que su cuota de sangre y de vidas fue terrible."

A propósito del Congreso sobre las Brigadas Internacionales
Explico algunas cosas - por Juan Miguel de Mora

Nadie que haya tenido interés en saber algo acerca de las Brigadas Internacionales puede ignorar el heroísmo, el valor y la abnegación con que los estadounidenses combatieron en ellas, comenzando por la batalla del Jarama en la que su cuota de sangre y de vidas fue terrible.

Pero también es sabido que en las Brigadas había voluntarios de muchas naciones y no sólo estadounidenses. En el Ejército de la República una División de Infantería se componía de tres Brigadas Mixtas. Y no se llamaban así -como algunos creen- porque hubiese en ellas españoles y extranjeros, sino porque cada brigada debía contar con Infantería, Artillería, Caballería, Sanidad, Intendencia, Transportes, etc., lo que en la práctica nunca se pudo lograr por completo debido a las carencias de la República.

La 35 División Internacional, adscrita al XV Cuerpo de Ejército que mandaba Manuel Tagüeña, estaba bajo el mando de Pedro Mateo Merino, “verdadero ejemplo de modestia, energía y capacidad entre los excelentes jefes salidos del Ejército Popular” según el general Vicente Rojo (que también elogia a Julián Henríquez Caubín, Jefe de Estado Mayor). Pues bien, esa 35 División estaba integrada por tres brigadas, la XI, la XIII y la XV.

A la XV Brigada mucha gente la llama “Brigada Lincoln” pero nunca existió una Brigada Lincoln, aunque sí un batallón Lincoln, el 57, que, con otros tres batallones, -el 58, el 59 y el 60- integraba la XV Brigada. Los otros tres eran elMac-Paps (canadiense -Mackenzie-Papineau-), el British (británico) y elSpanish, integrado por hispanoamericanos, incluyendo cubanos, mexicanos y otros latinoamericanos, aunque también con españoles y con brigadistas aislados de diversos países, como un griego, algún francés y otros.

El historiador suizo Gino Baumann, especializado en la participación iberoamericana en la guerra española, contabiliza 2.615 hispanoamericanos voluntarios del lado de la República, de ellos 1.200 cubanos, 500 argentinos y 464 mexicanos, bastantes de los cuales estuvieron, en distintas etapas de la guerra, en el batallón Spanish de la XV Brigada. Unos murieron en combate, otros fueron heridos, algunos cambiaron de unidad, pero no en vano, a iniciativa de los estadounidenses del Lincoln, se llamó a ese batallón Spanish, y aunque al final hubiese en él españoles, como en todas las unidades internacionales, no fue por eso que se le dio ese nombre, sino por los latinoamericanos, porque en Estados Unidos son spanish todos los que hablan español y spaniard sólo los naturales de España.

Una autoridad fuera de duda, Julián Henríquez Caubín, Jefe de Estado Mayor de la 35 División, aclaró las cosas:

La XV Brigada, formada sobre la base del primitivo Batallón Lincoln de voluntarios norteamericanos, agrupaba a todos los de la indicada nacionalidad, además de los voluntarios ingleses y de los países de Hispanoamérica *.

Durante toda la Batalla del Ebro, la más feroz y sangrienta de la guerra, los cuatro batallones de la XV Brigada fueron movilizados sin distinción entre unos y otros y si, por ejemplo, la Cota 666 fue valientemente defendida en un momento dado por el Batallón Lincoln, en otras ocasiones la defendieron con igual valor el Spanish, el British o el Mac-Paps. Cuando el inolvidable Harry Fisher dice en sus memorias que cuando ellos eran relevados subían a la cota los españoles, él se refiere al batallón Spanish, llamado así porque había en él muchos latinoamericanos, aunque también voluntarios de otras naciones. Y la Cota 666 no cayó sino hasta el 17 de noviembre, más de un mes desde la retirada de los frentes de los voluntarios estadounidenses; durante ese tiempo la defendieron, como antes, hispanoamericanos, españoles y brigadistas –cubanos y mexicanos, entre otros- que no se retiraron cuando se ordenó, sino que permanecieron luchando cuando ya otros se repatriaban.

No hay diferencias posibles entre los brigadistas de la 35 División y menos aún entre los de la XV Brigada. No es posible hacer distinciones como sabemos quienes lo vivimos y como lo prueba el Diario de Operaciones de la 35 División, publicado por Henríquez Caubín. Jamás un batallón tuvo trato preferente; nunca uno de los cuatro batallones fue relevado antes que otro ni enviado a un lugar más o menos peligroso que el de los otros. Y tampoco ninguno de ellos demostró, en el curso de la larga batalla, ser mejor o más resistente que cualquiera de los otros tres.

Pero después de instaurada la democracia en España, al honrarse a los brigadistas supervivientes, al mencionarlos, al tomarlos en cuenta a todos los efectos, sucede que, seguramente no por intención sino por inadvertencia y falta de información, se da la impresión de que los brigadistas del glorioso Batallón Lincoln tienen un trato de preferencia, en los homenajes, en las menciones y en los libros, respecto de otros no menos respetables, como los cubanos o los mexicanos, los argentinos u otros diversos.

Lo que aclaramos solamente por dejar en su lugar histórico a los iberoamericanos, entre los que también hubo brasileños (José Gay da Cunha fue el último comandante de la XV Brigada). Y todos en esa Brigada, los ingleses, los canadienses, los hispanoamericanos, los españoles, los desperdigados de distintos países, todos, combatieron y resistieron a la par con los magníficos combatientes estadounidenses del batallón Lincoln. Por eso el gobierno de la Republica otorgó a toda la XV Brigada (es decir, a los cuatro batallones) la medalla del valor.

A los cuatro al mismo nivel.

* Julián Henríquez Caubín. La Batalla del Ebro, maniobra de una división. Prólogo del general Vicente Rojo. México 1944. (pág. 378).

Enlace Web al congreso que se hace referencia - Congreso Internacional "Las Brigadas Internacionales: 70 años de memoria histórica"

Juan Miguel de Mora *. Ciudad de México.
Colaborador, El Inconformista Digital.

* Profesor de Indología en la UNAM (Universidad Nacional de México), y ex combatiente en la Guerra Civil española con las Brigadas Internacionales

martes, 5 de mayo de 2009

Memoria del exilio en La Sorbona

Memoria del exilio en La Sorbona
Como es habitual vamos allende nuestras fronteras a pontificar y dar lecciones de derechos humanos, de democracia y de no sé cuántas cosas más
Emilio Sales Almazán (29-04-2009)


El runrún. Luis Díez. Público 28 de abril de 2009



Hace 70 años, por estas fechas, más de 300.000 españoles rumiaban su derrota y desventura en los arenales franceses. Los republicanos derrotados fueron tratados como perros por el Gobierno del país vecino. En el pecado le fue la penitencia. El mariscal Philippe Pètain, un títere de los nazis, traidor sin paliativos, les llamó “ratas”, “gente indeseable”. Al embajador mexicano Luis Ignacio Rodríguez le costó mucho trabajo salvar a varios de las garras de la Gestapo. Su antecesor, Narciso Bassols, logró evacuar a miles de ellos hacia México antes de la ocupación nazi. Otros miles se aprestaron a combatir en la resistencia. De su destino y vicisitudes hablarán el 16 de mayo en el anfiteatro Richelieu de la Sorbona el socialista Alfonso Guerra; Carmen, la hija del expresidente Juan Negrín; Carlos Blanco Aguinaga y otros exiliados y memorialistas del exilio. ¿Cuándo en España?



Esta es la “perla” que aparece en el diario Público de ayer. Como es habitual vamos allende nuestras fronteras a pontificar y dar lecciones de derechos humanos, de democracia y de no sé cuántas cosas más. Eso sí, cuando atravesamos el Pirineo (y lo digo por ser la noticia del acto en Francia pero que podría ser el Atlántico para los caos de Chile, Argentina, El Salvador, etc.) hay que tener cuidado ya que los vencedores de la guerra dejaron muy claritas las cosas y tenemos a nuestro jefe del estado que no permite que en su presencia se diga nada malo de su protector. ¿Qué estatura moral tiene el Sr. Guerra para dar lecciones de exilio, represión, cárcel y asesinatos franquistas? Sinceramente, ninguna. El que es Presidente de la Comisión Constitucional, que explique por que después de esos 70 años seguimos en a situación de que los crímenes del franquismo no hayan sido investigados y que sus responsables hayan pasado por el tamiz de la justicia, por qué no se han satisfecho las demandas sobre las incautaciones, por qué no han sido debidamente reparados los guerrilleros antifranquistas, por qué las cunetas siguen siendo lugar de “reposo” de miles de asesinados, por qué no se ha derogado la ley de amnistía que según las Naciones Unidas es contraria a derecho, por qué, por qué. Espero que la hija del Dr. Negrín le diga a la cara eso de que “España es el único país que no ha renegado de su fascismo”. Espero, esperamos.



Foro por la Memoria de Toledo
Federación Estatal de Foros por la Memoria

sábado, 11 de abril de 2009

Homenaje a Manuel Hazaña (Montauban, 4 de abril de 2009)


Homenaje a Manuel Hazaña (Montauban, 4 de abril de 2009)
Intervención del Presidente de la AMH del Baix Llobrega

Nuestra delegación de Catalunya saluda fraternalmente a todas las autoridades presentes, a todas las asociaciones hermanas del exilio en el 78 aniversario de la proclamación de la II República. La compone unas setenta personas en representación de diversas entidades memorialistas;
# Francisco Ruiz Acevedo (Presidente de la AMHDBLL).
# Rosa Toran (Presidenta de Amical de Mauthausen)
# Adolfo Pastor (La Gavilla Verde)
# Frederic Prieto (Sindic de Greuge de Cornellá).
# Antonio Martín (Secretario ACJD).
# Jaume Valls (Presidente del Pont de la Llibertat de Hospitalet).
# Enrique Urraca ( Presidente Memoria Histórica Exili Repúblicá)
# Josefina Piquet (Exiliada y ex - componente de las Dones del 36).
# Neus Molina ( Presidenta de la Asociación Fill Roig).
# Julio Jiménez (Presidente AA.VV. del Baix Llobregat).
# Juan Requena ( Secretario pensionistas CC.OO. Baix Llobregat).
# Bernad Castany (Responsable del área de Cultura del Ateneu Barcelones).
# Cruz Roja de Cornellá de Llobregat.
# Juan José del Águila (Magistrado en activo)
# Anna Miñarro (Fundación Salud Mental).
# Antonio González (su padre fue asesinado en la cámara de gas de GUSEN)

Estamos aquí reunidos para conmemorar los sacrificios y las injusticias de todos aquellos que, de un modo u otro, soportaron y sufrieron la violencia del régimen fascista de Franco. Estamos aquí para recordar a todos aquellos que durante tanto tiempo fueron asesinados y olvidados en las cunetas o junto a las tapias de los cementerios. Estamos aquí, en definitiva, para reclamar el rescate del olvido de las decenas de miles enterrados en fosas comunes y ejecutados en los campos de exterminios nazis y de todos los que se enfrentaron a la dictadura, defendieron la democracia y por ello sufrieron prisión, exilio o asesinados por su defensa de la democracia y la legalidad republicana.


Desde aquí queremos honrarlos y recuperarlos, queremos saber dónde están, donde los mataron, queremos poder visitarlos y honrarlos como se merecen. La dictadura terminó hace ya más de treinta años y todavía no sabemos donde se encuentran muchas de sus víctimas. Pero a nuestro entender la memoria histórica no se limita a la recuperación de los cuerpos de los desaparecidos y a dignificar a todas las victimas a manos de la dictadura. La Memoria Histórica esta estrechamente ligada a la recuperación de los valores republicanos y más tarde o temprano a la instauración democrática de la III República y acabar de una vez con la Monarquía parlamentaria heredada del franquismo y aceptada en los pactos de la transición. Una Monarquía que no ha jurado la constitución española y mantiene su juramento a los principios de las leyes emanadas de la dictadura de Franco.




Aquellos que sacrificaron su vida por la defensa de la democracia no desaparecieron por propia voluntad, fueron otros muchos de los partidarios del régimen franquistas, los que de un modo consciente y brutal planificaron y ejecutaron la desaparición de nuestros muertos, o al menos las avalaron con su silencio, el silencio y la oposición de los herederos del franquismo y la propia Jerarquía de la Iglesia Católica que colaboró activamente en el alzamiento militar contra la legalidad republicana. Hoy en día poco podemos hacer por las víctimas, tan sólo honrarlas y facilitar una digna sepultara, pero algo más podemos contra aquellos sobre cuyas espaldas recae todavía la responsabilidad de las torturas, los encarcelamientos y la muerte, aquellos que tras cuarenta años de dictadura han terminado y van a terminar sus días sin que se liquiden sus responsabilidades frente a la sociedad.


Estamos aquí para rendir homenaje a todos los que sufrieron el calvario del exilio, a sus descendientes y en especial al Presidente Manuel Azaña que se salvo de las garras fascistas gracias a la protección de la Embajada Mejicana. No tuvo la misma suerte nuestro President Lluis Company que fue entregado a Franco por la colaboración del gobierno francés y la GESTAPO y fusilado en octubre de 1940 en Barcelona.

Por todo ello, exigimos:

·El cumplimiento de la Ley de la Memoria Histórica, totalmente insuficiente, sin dilación alguna.

·El apoyo de los tribunales europeos referente a los crímenes de lesa humanidad que no prescriben.

·La anulación de la Ley de Amnistía recomendada al gobierno español por la comisión de los derechos humanos de las Naciones Unidas.

·La nacionalidad española de todos los exiliados y sus descendientes sin tener que jurar fidelidad al Rey.

·La anulación de todos los consejos de guerra instados por los tribunales franquistas y en especial el del President de la Generalitat de Catalunya Lluis Company, del que el actual gobierno de la Generalitat de Catalunya debe tomar parte activa.

·La depuración de las responsabilidades judiciales y política que se pudieran derivar por la actuaciones de los responsables del régimen anterior


Dicho esto ya sólo nos queda deciros: gracias, salud y a por la III república.

lunes, 6 de abril de 2009

Un exiliado de la Guerra Civil "escribe" un blog desde el pasado.

Un exiliado de la Guerra Civil 'escribe' un blog desde el pasado
El diario, que actualiza la Generalitat de Cataluña, es una de las iniciativas que recuerdan el éxodo republicano

BERTRAN CAZORLA - Barcelona - 03/04/2009

Hoy, tras una noche terrible de insomnio y pesadillas, con un dolor sin límites, he cogido mi pequeño bloc y he escrito: 'Hoy es el día más triste de mi vida. Abandonado por todos, sin poderme acomodar, lleno de añoranza y un mañana lleno de incertidumbre'". Con este post arranca el blog Dietario de un exiliado. Fue colgado en la red a principios de marzo pasado, pero su autor, Ramon Moral, escribió la anotación hace 70 años. Acababa de huir de España, donde había luchado en el ejército republicano durante la Guerra Civil, y no volvería hasta el retorno de la democracia, en 1977. Plasmó sus vivencias en un diario hasta el 24 diciembre de 1939. Y hasta el 24 de diciembre de 2009, el blog se irá actualizando, y publicará, en tiempo real pero setenta años después, las anotaciones - en lengua catalana - de Moral.

* Un exiliado de la Guerra Civil 'escribe' un blog desde el pasado
* Los otros 'papeles de Salamanca'

Se trata de una de las iniciativas con las que el Memorial Democrático de la Generalitat de Cataluña está conmemorando el aniversario del fin de la Guerra Civil y el inicio del exilio. El blog se enmarca dentro de una web más extensa que ha preparado esta institución para recordar el 70º aniversario del inicio del exilio republicano, y no es la única iniciativa digital que rememora estos hechos. Otro ejemplo es el de la Institución de la Letras Catalanas (ILC), que también depende de la Generalitat, que ha abierto el blog La ruta de l'exili. Dia a dia 70 anys després. Esta plataforma recuerda a través de posts diarios el periplo que siguieron algunos de los ilustres miembros de la ILC, como el filólogo Pompeu Fabra, la escritora Mercè Rodoreda o el historiador Antoni Rovira i Virgili. Pero también ciudadanos menos célebres sufrieron el exilio. Uno de ellos era Ramon Moral, barbero y estudiante de derecho, nacido en L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) en 1908.

Experiencias personales y ecos de los acontecimientos históricos

En su diario, convertido ahora en blog, se mezclan los ecos de los últimos estertores de la Junta de Defensa de Madrid, el último bastión republicano, o de la ocupación alemana de Checoslovaquia, preludio de la Segunda Guerra Mundial, con sus vivencias íntimas. Las más punzante es la añoranza que Moral refleja de su mujer y su hija, que seguían en Cataluña. "En las horas de soledad lloraba por no poder tener el consuelo de disponer de ninguna fotografía de la familia. Ni de mi Pepita [su mujer] ni de mi hijita Montserrat", anotó, el cinco de marzo de 193, Moral, que murió en 1998, cuando Internet empezaba a revolucionar las telecomunicaciones con correos electrónicos y blogs.

Este protagonista de una microhistoria que arranca en Arles, en el sur de Francia, narra también sus intentos fallidos de pedir ayuda a conocidos con influencias en Perpiñán para no ingresar en alguno de los temidos campos de refugiados españoles que se habilitaron junto a la frontera pirenaica. El fracaso de las gestiones de Moral, militante de Esquerra Republicana (ERC), delata cierta decepción: "Me decían que no podían hacer nada por mi. Que me contentase quedándome donde estaba, porque otros, la mayoría, estaban en los campos. ¿Y ellos? ¡En el hotel! ¿Pagando quién? ¡Ah! Política. ¡Algún día saldrá todo esto!", anotó el el 11 de marzo.

Decepcionante es también su búsqueda de trabajo: "Es inútil porque el Gobierno francés ha publicado unas órdenes muy severas, amenazando con fuertes multas, contra quienes den trabajo a cualquier español", observaba Moral, emigrante aún sin papeles, el mismo día en que asume que su futuro está "en Francia, pensando en francés, sabiendo francés, y de espaldas a España, donde no puedo pensar en volver".

Este blog supone además la recuperación del dietario de Moral, ya fue editado bajo el título Diari d'un exiliat en 1979 por Publicacions de l'Abadia de Montserrat, que ha facilitado para la iniciativa uno de los pocos ejemplares que quedaban de la obra. El de Moral no es el único caso de exiliados que plasmaron su experiencia en un libro. Uno de los pioneros fue Emili Sabaté, que ya publicó, en 1943 en Méjico, su Diari d'un refugiat català. Ya en 1972, Edicions 62 también editó las Cartes des dels camps de concentració, de Pere Vives.

Y si muchos exiliados se sirvieron de los libros para plasmar su experiencia, muchas entidades usan ahora la web para recordar la España de aquella época. No sólo lo hace la Generalitat de Cataluña. La Fundación Jaime Vera, próxima el PSOE, ha abierto el Portal del Exilio para recopilar aportaciones científicas y personales sobre el periplo republicano. Y el Ayuntamiento de Tàrrega (Lleida) ha recogido en su web Tàrrega 1939, que es el resultado de una exposición, las historias de los 330 vecinos de esta localidad que tuvieron que abandonarla en 1939.

Exiliados republicanos en EEUU, fueron profesores que impulsaron el hispanismo

El exilio más ilustrado
Los republicanos que llegaron a EE UU fueron profesores que impulsaron el hispanismo

MIGUEL ÁNGEL VILLENA El País 05/04/2009
El 15 de enero de 1954, Salvador de Madariaga, que había sido embajador en Washington de la República española, publicó un artículo en el primer número de la revista Ibérica, editada en Nueva York por Victoria Kent, para difundir los valores de la España democrática. Resumía el estado de ánimo de todos los exiliados: "Esperanza de los desterrados. La frase es buena, mejor de lo que se imaginaban los que la inventaron. Porque hoy en día todos los españoles son desterrados. Antes de 1936, todos los españoles vivían en España y en libertad. Hoy, unos cientos de miles viven en libertad desterrados de España; y el resto vive en España desterrado de la libertad".

No obstante, la mayoría de exiliados que llegó a Estados Unidos después del final de la Guerra Civil, del que ahora se cumplen 70 años, lo hizo de la mano de universidades norteamericanas, como fueron los casos de Luis Cernuda, Pedro Salinas, Juan Ramón Jiménez o Fernando de los Ríos. Su destierro fue agridulce, quizá menos terrible que el de muchos de los emigrantes a México, Francia u otros países. Por el contrario, su proyección no resultó tan relevante durante la dictadura, ya que no contaron con el arropamiento de los centros políticos del exilio como México, Toulouse o Moscú. Al llegar la Transición, muchos de ellos tuvieron que esperar años hasta lograr el reconocimiento que merecían. Sumidos en el olvido y republicanos liberales sin un partido detrás, no tuvieron, pues, el respaldo de grandes organizaciones políticas o sindicales.

"El exilio español a Estados Unidos fue, está claro, menos conocido que otros porque fue menos numeroso y porque la mayoría se dedicó a la enseñanza, una actividad más oscura y privada que la política". Las manifestaciones de Antonio Rivero Tarabillos, autor de una biografía de Cernuda y un experto en el asunto, destacan también que aquellos republicanos que recalaron en EE UU procedían de las filas liberales y no de organizaciones marxistas. "Se encuadraban", añade, "en una clase media-alta ilustrada; es decir, que procedían de la burguesía republicana".

La nómina de aquella generación que llegó, sobre todo, a Nueva York y a otras ciudades de la costa este, y que vivió y trabajó durante décadas en Estados Unidos, resulta impresionante y va desde los intelectuales ya citados hasta historiadores como Juan Marichal y Américo Castro, novelistas como Ramón J. Sender y Francisco Ayala, filósofos como Juan Ferrater Mora o científicos como Severo Ochoa. Sin embargo, la aureola que rodeó a otros exiliados no acompañó a los españoles yanquis a su regreso a España. "De entrada, representó un exilio menos novelesco", comenta Antonio Muñoz Molina, escritor y ex director del Instituto Cervantes en Nueva York. "Se integraron y, a veces, desaparecieron en un ambiente universitario como el norteamericano, muy aislado, poco abierto a la sociedad, como ocurre en Europa o en América Latina. Ellos vivieron en su mundo y algunos resultaron incluso incómodos porque, desde su absoluto compromiso con la República, mostraron lucidez sobre una larga pervivencia del franquismo. También es destacable que, a pesar de que muchos exiliados vivieron largo tiempo en EE UU, nunca llegaron a dominar el inglés, fueron bastante impermeables a la lengua de acogida. De cualquier modo, a partir de los departamentos de español, escritores como Salinas, Cernuda, Guillén y otros ejercieron una notable influencia sobre una generación de profesores norteamericanos que impartieron lengua y literatura españolas".

Sin duda, la barrera idiomática del inglés y la inmensidad de un país como EE UU impidieron que los exiliados republicanos formasen piñas, como ocurrió en Francia o en México. Favorecidos por el auge del hispanismo y la capacidad de absorción de las universidades estadounidenses, aquellos ilustrados se recluyeron cada uno en su guarida, "sin nostalgias grupales", como cuenta Luis Muñoz, poeta y estudioso de aquel exilio tan desconocido. "En cierto modo", señala, "algunos prefirieron instalarse en Estados Unidos antes que en México, por ejemplo, para evitar en parte ese aire de naufragio que persiguió a muchos perdedores republicanos. En cartas de Salinas a Guillén se pone muy de manifiesto esta actitud, junto a la satisfacción por vivir en una sociedad rica y acomodada como la estadounidense". Esta condición de exilio dulce hizo aparecer a algunos de estos intelectuales como elitistas o burgueses a los ojos de militantes de la izquierda que achacaban poca combatividad a gentes que se habían dejado tentar por universidades de las capitales del Imperio y se implicaban poco en la lucha contra la dictadura de Franco. Según Luis Muñoz, experto en el tema, los republicanos de EE UU se volcaron en su obra, que se vio beneficiada por ese alejamiento de España y del español.

A pesar de todo, la trayectoria de aquellos republicanos no dejó margen para dudar de su militancia democrática y antifranquista. Cuando Victoria Kent escribe en 1958 en la revista Ibérica la necrológica de Juan Ramón Jiménez -que había obtenido el Premio Nobel de Literatura dos años antes, cuando residía en Puerto Rico- proclama una declaración de principios.

"Una vez más", afirmó la abogada y política republicana, que residió más de 30 años en Nueva York, "debemos señalar que Juan Ramón Jiménez no fue político, que no es en ese campo donde nadie puede ni debe situarle, pero sí hemos de subrayar que estuvo siempre al lado de la razón popular, de todo lo popular. Desterrado voluntario de la España franquista, no ha podido esa España hacerle entrar sino muerto, eso es lo que puede recuperar una dictadura de un hombre libre. Se marcha una meridiana conciencia española y una conducta; ellas quedarán, seguirán siendo una lección viva para las generaciones futuras". Setenta años después del final de la Guerra Civil, aquellas frases de Victoria Kent cobran hoy todo su sentido. -
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Madrid una mañana del invierno de 1950.


Madrid, una mañana del invierno de 1950. El dictador Francisco Franco visita la Biblioteca Central del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Madrid. Su expresión, inmortalizada por un fotógrafo, explica por sí sola por qué los laboratorios de la institución se habían vaciado 11 años antes, tras la demolición de la República. Franco, ataviado con su casaca de Generalísimo de todos los ejércitos, aparece rodeado de libros encuadernados con lomos dorados.

En el CSIC se siente cómodo, ya que él mismo lo creó 11 años antes para, según reza el acta fundacional del organismo, "imponer al orden de la cultura las ideas esenciales que han inspirado nuestro Glorioso Movimiento, en las que se conjugan las lecciones más puras de la tradición universal y católica con las exigencias de la modernidad". Sin embargo, Franco parece una liebre asustada, como si acabara de perder la Batalla del Ebro. Como si le dieran miedo los libros.

La victoria del dictador en la Guerra Civil provocó la espantada de los investigadores, pero la ciencia española continuó siendo puntera en su exilio americano. Aunque sus colegas que resistieron en España no se enteraron.

"Por razones de fuerza mayor, la revista ha sufrido un retardo", escribían en 1975
Algunos de los científicos más brillantes de la época, como el ex director del Museo Nacional de Ciencias Naturales, el entomólogo Ignacio Bolívar, fundaron en México Ciencia. Revista hispanoamericana de Ciencias puras y aplicadas. Nació para elevar el nivel de la cultura pública, para contribuir al progreso de la ciencia y para aumentar el interés por ella en los países hispanoamericanos. Pero era demasiado peligrosa: mostraba la España que pudo ser y no fue.

"Peor que un ataque militar"
Medio millar de ejemplares del primer número, publicado el 1 de marzo de 1940, partieron hacia España. En sus páginas se hablaba de una nueva especie de insecto, del hambre de origen cerebral y de los protozoos en la sangre de algunos pájaros mexicanos. No había ni una palabra sobre política, pero era demasiado para Franco. Fue inmediatamente prohibida.

De su consejo salieron dos premios Nobel: Severo Ochoa y Bernardo Houssay
"El hecho de ver reunidos tantos nombres de la ciencia española exiliada trabajando y publicando desde México en colaboración con una selecta y numerosa lista de científicos hispanoamericanos parece que fue resentido por las autoridades tiránicas franquistas como una agresión peor que los ataques militares", escribió medio siglo después Francisco Giral, uno de los fundadores. A causa del recelo de Franco hacia la ciencia, la mejor revista científica en castellano de la historia se publicó a espaldas de los españoles durante 35 años. Hasta la muerte del dictador.

Las autoridades franquistas hicieron bien su trabajo. Hoy, 70 años después del fin de la Guerra Civil, sólo existe una colección completa de Ciencia en España. Donada por la familia de Ignacio Bolívar, descansa en la biblioteca de la Residencia de Estudiantes, en Madrid. El director del Archivo Virtual de la Edad de Plata, Carlos Wert, saca con mimo el primer volumen de un estante.

Una ojeada a cualquiera de sus páginas sume al lector en la atmósfera de 1940. En una breve noticia, los redactores de Ciencia informan de la concesión del premio Nobel de Medicina de 1939 al patólogo alemán Gerhard Domagk, por el descubrimiento del primer fármaco efectivo contra las infecciones bacterianas.

Science en castellano
"El profesor Domagk, antes de aceptarlo, pidió autorización al Gobierno alemán, y al poco tiempo escribió al Comité de Estocolmo declinando el honor, pues las leyes actuales no permiten aceptar el premio Nobel a sus nacionales", contaba de forma aséptica Ciencia, sin mencionar al régimen nazi.

La publicación fue para Franco "peor que los ataques militares", según sus fundadores
En otra de sus páginas, el introductor de la teoría cromosómica de la herencia en España, José Fernández Nonídez, entonces en la Universidad de Cornell, en Nueva York (EEUU), explica la base anatómica de la regulación refleja de la presión sanguínea. Y otra pieza da cuenta del sondeo terrestre más profundo, llevado a cabo en 1940 por la Continental- Oil Company: casi cinco kilómetros de prospección en busca de petróleo.

"En España había una ciencia puntera en 1936 y la siguió habiendo, pero fuera de España, aunque hoy no se recuerde", sostiene Wert. Sin embargo, opina, la situación va a cambiar. La Residencia de Estudiantes, fundada en Madrid en 1910 como el primer centro cultural de España, pretende rescatar del olvido la publicación, en colaboración con el CSIC.

Wert ha sido el encargado de coordinar el proceso de digitalizació n de la revista, que estará disponible en el portal Edad de Plata (www.edaddeplata. org) en los próximos meses. Casi 70 años después de su lanzamiento, los españoles podrán leer Ciencia.

Para los científicos, será una oportunidad para recuperar el intento más serio de hacer una especie de revista Science en castellano. De su consejo de redacción salieron dos premios Nobel: el fisiólogo argentino Bernardo Houssay y el español Severo Ochoa. Ambos sufrieron la ignorancia de las dictaduras. El bioquímico huyó de Madrid en 1936, al comienzo de la Guerra Civil, y no volvió hasta 1977, ya nacionalizado estadounidense.

Y Houssay, primer científico latinoamericano galardonado con un Nobel, fue expulsado de su cátedra por el gobierno peronista. "El consejo de la revista era, simplemente, la nómina de la ciencia española de la época", apostilla Wert.

Pero la recuperación de Ciencia no es simplemente un hito para la comunidad científica. Desde el primer número, Bolívar y compañía se propusieron exponer "en lenguaje, para todos comprensible, el estado de los problemas de general interés que toda persona ilustrada debe conocer". En el número 4, correspondiente al verano de 1940, el ingeniero industrial Jorge de la Riva, pionero de la radio en España, deja clara la voluntad divulgativa de la publicación en un artículo sobre los nuevos métodos de grabado de sonido.

Gracias a los constantes estudios, narra De la Riva, "se ha conseguido eliminar la sensación de un gramófono gigante que daba, en sus comienzos, el cine sonoro, con sus voces humanas sin timbre; la voz de la mujer era más bien la de un barítono que tuviera un solo registro; la del hombre parecía la de un dragón legendario surgiendo en la defensa de sus tesoros; la música, confusa y desagradable, semejaba a las charangas de los circos pueblerinos".

El instigador de la digitalizació n de la revista, Miguel Ángel Puig-Samper, director de publicaciones del CSIC, sólo concibe la prohibición de distribuir la revista en España como un ejemplo más del "proceso de represión contra los científicos" ejecutado por los fascistas. "Aunque la revista Ciencia se haya olvidado, la investigación española que se hacía en México era mejor que la ciencia que se hacía en España", asevera.

Sólo una circunstancia puso punto y final a su aventura. En el último número de Ciencia, correspondiente a diciembre de 1975, sus redactores escriben: "Por circunstancias imprevisibles y de fuerza mayor, nuestra revista ha sufrido un retardo considerable en su publicación. Rogamos a nuestros suscriptores, amigos y colaboradores disculpen esta involuntaria recesión que esperamos subsanar en lo sucesivo". No lo hicieron. Franco había muerto. Algunos volvían a casa.

El anfitrión de Einstein en España, condenado al exilio
Seis meses antes de que el general Miguel Primo de Rivera diera un golpe de Estado, Albert Einstein viajó a Madrid para pronunciar una conferencia en la Residencia de Estudiantes, que ya se había convertido en un altavoz de la modernidad en España.

En la época de la visita de Einstein, marzo de 1923, convivían en la famosa Colina de los Chopos Federico García Lorca, Salvador Dalí y Luis Buñuel. Pero no todos los residentes o visitantes asiduos pertenecían al mundo de las artes y las letras. También en 1923, la Residencia de Estudiantes publicó el libro ‘Principio de relatividad’, escrito por el anfitrión de Einstein en Madrid: Blas Cabrera, el físico español más notable en el primer tercio del siglo.

El propio alemán y Marie Curie, la primera persona que recibió dos premios Nobel, invitaron a Cabrera a la Conferencia Solvay de 1930, a la que acudieron los físicos más brillantes de la época. Sin embargo, pese a este historial, las autoridades franquistas le persiguieron tras la Guerra Civil y forzaron su huida a México. Allí, Cabrera se incorporó a la revista ‘Ciencia’ y se convirtió en su segundo director, tras la muerte de Ignacio Bolívar.

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