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domingo, 1 de mayo de 2011

Méjico y el 80 aniversario de la II República Española

Españoles de México conmemoraron los 80 años de la II República Española
Crónicas de la Emigración, 28 de abril de 2011 - 28 Abril 2011 .La prensa mexicana destaca la huella de la II República en México






Cristina Cabrero, México

La colocación de la ofrenda floral fue al mediodía del jueves 14 de abril, al pie de la Columna de la Independencia, en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México. Con este gesto, los organizadores quisieron conmemorar la II República Española, además de recordar los lazos indisolubles que unen a España y México. La Columna de la Independencia, conocido popularmente por ‘El Ángel’, es el monumento más representativo de la ciudad y fue construido en 1910 para conmemorar el centenario de la Independencia de México.

Aunque hayan pasado 80 años del nacimiento de la II República, el Ateneo Español de México, fundado por exiliados españoles, siempre que tiene ocasión, presume de los logros de esta etapa histórica conocida también por la ‘Blanca República’: “Es la primera ocasión en el mundo que se da un cambio de régimen en forma pacífica y democrática. Para la República empezaba una tarea reformadora de la sociedad española en todos los órdenes. Había que democratizar el pueblo español, había que educarlo, había que otorgarle los derechos que secularmente le fueron siempre negados”, dice parte del programa de actividades para recordar esta fecha tan señalada.

Continuando con dicho programa, en la tarde del 14 de abril, tuvo lugar uno de los eventos más esperados: la conferencia magistral del poeta valenciano exiliado en México Tomás Segovia: ‘Nuestras Repúblicas’.

La charla se desarrolló en las instalaciones de la Consejería de Educación de la Embajada de España, espacio contiguo al Ateneo Español de México. La expectación fue grande y no cupo un alfiler. Ni siquiera la pantalla gigante colocada en un ambiente próximo a la sala donde el escritor habló fue suficiente para atender la curiosidad de todos los asistentes, quienes se fueron instalando en cada hueco libre, incluyendo descansillos y escaleras.

El poeta alabó los valores de la II República e incidió en que los españoles que llegaron a México, cuando se reunían, no consideraban el lugar de procedencia de cada uno, sino que por encima de todo, se sentían republicanos. “El patriotismo nacional o regional causa estragos y los emigrantes son los más desprotegidos frente a ese patriotismo. Por eso, antes que patriotismo, prefiero hablar de lealtad”, afirmó. Según Tomás Segovia, “el patriotismo de las identidades nos está acabando”.

Al hacer un repaso actual de los principios de aquella etapa histórica, el poeta dijo que no se tratar de copiar lo que se hizo entonces, sino de heredar el espíritu, la búsqueda del bienestar social. “En ese sentido, las democracias neoliberales de hoy están tergiversadas. El mundo occidental debería aprender de este modelo”, opinó.

Además de la conferencia de Tomás Segovia, el programa contempló otras ponencias, como ‘La vida cotidiana en la República’, ‘La cultura en la República’ y ‘La educación en la República’.

El 12 de abril, el Ateneo proyectó el estreno del documental, de TVE 2, ‘La escuela olvidada’, de Sonia Tercero Ramiro. El filme repasa en 56 minutos un siglo de historia de la educación en España, a partir del impulso modernizador que vivió el país a principios del siglo XX con el ensayo pedagógico, mixto y laico del Instituto-Escuela. La película fue comentada por Sonia Tercero y por Manuel Gil Antón, miembro del Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) e investigador de El Colegio de México y de la Asamblea del Colegio Madrid.

http://www.cronicasdelaemigracion.com/articulo/cronicas/2011-04-25/espanoles-mexico-conmemoraron-anos-ii-republica-espanola/12205.html

viernes, 24 de julio de 2009

"El exilio es un tema espinoso, complejo y difícil"


Gonzalo Celorio. | A.H.

Gonzalo Celorio, escritor mexicano, estuvo en los cursos de la Uned


Gonzalo Celorio es uno de los autores mexicanos más conocidos en sus vertientes de editor, ensayista, narrador y crítico literario. Narrador y ensayista, es profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma, miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, correspondiente de la Real Academia Española y de la Academia Cubana. Ha sido distinguido con los Premios Periodismo Cultural y Nacional de Novela y estuvo en los cursos de verano de la Uned de Barbastro.




Ángel HUGUET08/07/2009

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BARBASTRO.- El fenómeno migratorio, analizado en los Cursos de Verano de la Uned, permitió a Gonzalo Celorio la posibilidad de asistir a una ponencia basada en el libro "El recetario de mi vida", escrito por la mexicana Rosa Seco, sobre la vida de sus padres Águeda Mata, natural de Coscojuela de Sobrarbe, y José Seco, alcalde republicano de Barbastro. Celorio es autor de varias novelas, la más reciente "Tres lindas cubanas" y doce libros, el último "Cañones subversivos" (Tusquets), testimonio de formación donde destacan los nombres de Alejo Carpentier, Julio Cortázar o Gabriel García Márquez.

Sin embargo, a Barbastro le atrajo un libro "familiar" de pretensiones modestas, que ha sorprendido a los lectores. "Rosita ha escrito una biografía a través de un recurso tan brillante como las recetas de cocina para contar el itinerario a lo largo de la vida de sus padres, que incluye el estallido de la Guerra Civil, en Barbastro, campo de concentración en Francia, exilio y vida en México. El recetario ha sido buen pretexto para contar, muy bien, una vida". Destaca la importancia de las migraciones y el exilio. "Es muy importante que se dedique el curso a un tema espinoso, complejo, difícil y no siempre conocido. España aún no ha sabido conocer con profundidad qué pasó con la España peregrina del exilio. Los testimonios escuchados en Barbastro contribuirán mucho al conocimiento de la otra parte para que haya una visión más equilibrada y justa de la historia".

En su país se habla todavía del exilio. "Es un asunto muy importante. El sentido del exilio y el ideario de la República han quedado de generación en generación, los hijos, nietos y bisnietos tienen clara conciencia de su origen. Los exiliados españoles enriquecieron muchísimo la vida cultural de México, en todos los sentidos". Hace veinte años, con motivo de los 50 del exilio, "se organizó un gran homenaje en la Universidad de México y se recordó a españoles destacados en varias áreas, Humanidades, Filosofía, Historia, Literatura, Bioquímica, Astronomía, Música, Cine, Arquitectura… En casi todas las parcelas del saber hubo exiliados que ejercieron liderazgos y formaron alumnos".

La huella aún es alargada, "es indeleble y los resultados ahí están". Celorio viene con frecuencia a España, presume de "nieto nacido en Cataluña", y se considera muy vinculado al país donde nació su madre.

martes, 16 de diciembre de 2008

Amalia Solorzano de Cárdenas, mamá grande del exilio español en México

Amalia Solorzano de Cardenas, mamá grande del exilio español en México
Joaquim Ibarz | México D.F. (Corresponsal) | 13/12/2008 | Actualizada a las 19:25h

Internacional Testigo y protagonista de un siglo en la historia moderna de México, doña Amalia Solórzano, viuda del presidente Lázaro Cárdenas del Río, falleció a los 97 años en su casa de Ciudad de México. Amalia Solórzano fue una figura fundamental en la vida nacional, no sólo como compañera de un gran presidente, sino por el apoyo que brindó a los más marginados del país y al exilio español. Su muerte entristece a México, enluta a todos los grupos sociales, académicos e intelectuales. Donde más se siente la pérdida es en la comunidad de descendientes del exilio republicano español. Doña Amalia, como todos la llamaban en el país, fue como una madre generosa para cientos de niños españoles que encontraron refugio en este país durante la guerra civil. Por ello siempre fue la mujer más querida del exilio español.

Fotografía de archivo de la viuda del ex presidente mexicano Lázaro Cárdenas (1934-1940) Amalia Solórzano, a su llegada a un homenaje que el Ayuntamiento de Madrid tributó a su esposo / EFE

Como esposa, madre y abuela de destacados dirigentes, doña Amalia personificó la crónica nacional de buena parte de la política mexicana del siglo XX. El historiador Lorenzo Meyer señala que fue la depositaria del legado y de los ideales del general Cárdenas. "Doña Amalia se convirtió en guardiana de la herencia de su esposo. Se identificó con ese auténtico nacionalismo revolucionario; el término se ha desgastado y pervertido pero ella hizo su mejor esfuerzo para mantenerlo, sobre todo tras la muerte del general. No fue radical pero nunca dejó de ser fiel representante de lo mejor del cardenismo", comentó el investigador del Colegio de México.

Amalia Solórzano, madre de Cuauhtémoc Cárdenas, gobernador de Michoacán, fundador del Partido de la Revolución Democrática y tres veces candidato a la presidencia de la República (1988, 1994 y 2000), nació en Tacámbaro, Michoacán en 1911.

Su historia de amor comenzó cuando el general andaba en campaña para gobernador de Michoacán, El primer encuentro no pudo ser más romántico, merecería ser consignado en los anales del género. Ella misma lo dejó registrado en su libro "Era otra cosa la vida".

"Desde que nos vimos, yo desde el balcón de mi casa y él pasó por delante montado a caballo, me saludó desde abajo como a cualquier persona; desde ese momento, fue mutua la simpatía", comentó doña Amalia. El flechazo fue fulminante. Ella tenía 15 años y el militar 33. Al día siguiente coincidieron en una comida que ofrecieron al general en la finca Los Pinos; años más tarde, en claro homenaje de su marido, Cárdenas bautizó la residencia presidencial con ese nombre.

Los padres de Amalia, católicos conservadores, se opusieron al noviazgo porque el general Cárdenas tuvo una participación directa en la Guerra de los Cristeros, que ensangrentó a México por cuestiones religiosas. La joven fue internada en un colegio de monjas de la capital. Sortearon todas las vicisitudes y se casaron por lo civil el 25 de septiembre de 1932. A los 23 años se convirtió en primera dama de México.

Y aunque como esposa del presidente doña Amalia se mantuvo al margen de la política, durante la gestión del general Cárdenas (1934-1940) participó en dos momentos fundamentales que definieron el signo nacionalista que caracterizó el mandato de su esposo.

El primero fue la acogida a 460 niños españoles, hijos o huérfanos de combatientes republicanos de la Guerra Civil, que desembarcaron en el puerto de Veracruz el 7 de junio de 1937. Fueron llevados a Michoacán, donde se les ubicó como internos en una escuela y donde tanto ella como el general Cárdenas los visitaban con regularidad. A estos refugiados se les conoció como los niños de Morelia.

Después vino la apropiación petrolera del 18 de marzo de 1938. Doña Amalia tuvo un papel protagonista en la recogida de fondos con los que indemnizar a las empresas extranjeras. En sus memorias, doña Amalia relata así aquel episodio: "El general me dijo: "Chula, se debe invitar a la mujer a una participación directa, en este momento es urgente la presencia de todos. Hay que hacer labor en las escuelas, en las familias, en fin, en un llamado nacional". La colecta para pagar la deuda de la expropiación fue una ayuda más bien simbólica, pero ¡cómo fue de hermosa la respuesta!"

El 20 de noviembre de 2007, recibió la Gran Cruz de la Orden de Carlos III, máximo reconocimiento que otorga el Estado español, por su destaca labor a favor de los exiliados republicanos. La acogida de los transterrados sentó un precedente de solidaridad internacional, que continúa vigente
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jueves, 26 de junio de 2008

ANTONIA CASTILLO DOCTORA CEUTI




Restituir la memoria de la doctora ceutí Antonia Castillo
Escrito por Francisco Sánchez Montoya
jueves, 26 de junio de 2008
www.elfaroceutamelilla.es

La doctora ceutí Antonia Castillo (Archivo: José Manuel López Gómez)Cuando la doctora ceutí Antonia Castillo Gómez, tuvo que salir de Ceuta en 1940, tras ser perseguida, represaliada y expulsada como facultativa municipal, por las nuevas autoridades tras el 17 de julio de 1936, emprendió el camino de un exilio no buscado.

Y toda ésta persecución, por cometer el "delito" de casarse con un hombre de izquierdas, el catedrático del Instituto Hispano Marroquí, Luis Abad Carretero. Esta salida de la doctora ceutí llevó consigo una imposibilidad de retorno, el sentimiento de identidad se truncó porque las raíces de su pueblo y sus lazos familiares se dejaron atrás. No volvió a su Ceuta natal, falleciendo en 1971. A esta laboriosa e inteligente doctora le debemos un reconocimiento, fué toda una pionera. En el mundo de la medicina, colegiándose en Ceuta en 1927, siendo la primera mujer. Pocas calles de nuestra ciudad llevan nombres de mujeres, la Doctora Castillo se merece que le devolvamos un poco de lo mucho que le quitamos hace setenta años.

Quisiera agradecer al doctor López Gómez, médico, historiador y académico, su ayuda y desinterés en ofrecerme todo los detalles de la doctora Antonia Castillo, su exitoso libro "Los inicios del ejercicio médico de la mujer en Burgos" me ha servido como base para este reportaje, a el todo mí agradecimiento.





La infancia
Nació un 27 de noviembre de 1907 en Ceuta. Su padre Enrique Castillo Borrego era propietario de una fábrica de conservas de pescados, su madre María del Valle, fallecida en 1922. Antonia Castillo tuvo cinco hermanos. Estudió el bachillerato en el Instituto General y Técnico de Cádiz. El 28 de agosto de 1923, con tan sólo 15 años, el rectorado de la Universidad de Sevilla le expidió el correspondiente título. Ese último curso 1922-23 obtuvo, además, sobresaliente con matricula de honor en el estudio del alemán. A principios del curso 1923-24 se traslada a Madrid, para estudiar medicina y en junio de 1928, con tan sólo, 20 años termina sus estudios de medicina con excelentes resultados.

Pocos días antes, una R.O. de 26 de septiembre de 1929, estableció la obligatoriedad de que los ayuntamientos de las ciudades que no tuvieren, dotasen plazas de tocólogo municipales. El de Ceuta era uno de ellos, la doctora Castillo ve en esta disposición una buena oportunidad para situarse profesionalmente, en una especialidad para la que cree hallarse bien cualificada. Se convoca por parte de la Junta Municipal la oposición, son cinco los oponentes, Sánchez-Prado, Lorenzo Trujillo, Marcial Gómez, Juan González y nuestra protagonista de este reportaje Antonia Castillo. Tras llevarse a cabo las pruebas, el 5 de marzo de 1931, la comisión Permanente de la Junta Municipal acordó, nombrar "médico tocólogo al servicio de esta Corporación a la señorita Antonia Castillo Gómez". Además se consignó en acta la satisfacción que tenía "al ver que es una hija de Ceuta la que ha conseguido el triunfo en la oposiciones celebradas".

Unos meses después, ya proclamada la II Republica, tomó posesión de su cargo como médico de la Beneficencia Municipal, ella debía atender a todas aquellas personas, en este caso mujeres, que carentes de recursos, según los criterios de la corporación, precisasen de sus servicios. En julio de 1932, Antonia Castillo dirigió un escrito al Ayuntamiento pidiendo permiso para poder ampliar sus conocimientos en Alemania, lo cual le aprobaron. En diciembre de 1933 se incorporó a su plaza en Ceuta. Hacia tiempo que se había independizado de la tutela familiar, vivía en una casa propia donde acompañada de su hermana África, atendía a los enfermos en su consulta. También tiene tiempo para dar alguna que otra conferencia a la gente humilde de la Ciudad, como la ofrecida en la Casa del Pueblo, titulada "Sobre el seguro de Maternidad".

En enero de 1936, contrae matrimonio con el catedrático del Instituto Hispano-Marroquí de Ceuta, Luis Abad Carretero. Este era miembro del Partido de Acción Republicana fundado por Manuel Azaña, cuando a finales de 1934 su formación política decide fusionarse con el Partido Radical-Socialista de Marcelino Domingo, para dar origen a Izquierda Republicana, fué elegido presidente en Ceuta, hasta el 20 de abril de 1936, que fué sustituido por el abogado Salvador Fossati.

Los continuos rumores de sublevación en el veranote 1936, preocupan a la familia Abad-Castillo, dada la relevancia política de Luis. Los preparativos de la sublevación continuaban, el enlace en esta zona con el director de la sublevación era el teniente coronel Jefe del Acuartelamiento de la Legión en Dar Riffien, Juan Yagüe, éste recibe el 29 de junio la visita del diputado de la CEDA Francisco Herrera Oria, con las últimas consignas para el golpe, la reunión tuvo lugar en Ceuta.

A primeras horas de la tarde del 17 de julio, ya estaban las tropas sublevadas en las calles de Melilla y en Ceuta y ciudades del Protectorado Occidental se respiraba una tensa calma llena de miedos y recelos. Sobre las 16,45 horas, el Delegado del Gobierno en Ceuta, José Ruiz Flores, recibe la llamada del Jefe del Gobierno de la República y Ministro de la Guerra, Casares Quiroga, para informarle de los acontecimientos de Melilla. A continuación el Ministro de la Gobernación Juan Moles, telefoneó a Tetuán, y cambio impresiones con el Alto Comisario, Arturo Álvarez-Buylla.

A las 11 de la noche del 17 de julio las tropas tomas las calles, la doctora Antonia Castillo se queda en Ceuta y su marido Luis Abad, dada su militancia política, se refugia en Tánger, esperando al desarrollo de la sublevación militar.




Expulsada como tocóloga municipal, en 1939
La doctora Antonia Castillo, tras el golpe militar, continúa en su puesto de trabajo, a pesar de que Ceuta se convierte en una ciudad llena de miedos y recelos; las fuerzas sublevadas, con la ayuda de patrullas de falangistas, comienzan las detenciones selectivas y asaltos a las sedes de los sindicatos y partidos políticos. Antonia Castillo, ve como muchos de los compañeros de su marido son detenidos y fusilados. Ella sabe que a todos los funcionarios municipales que hayan tenido alguna vinculación con partidos políticos o sindicatos se les instruye un expediente. La comunicación de este expediente no le llega hasta el 20 de diciembre de 1938, donde se le acusa –injustificadamente- entre otras cosas de "negligencia en su trabajo como médico tocólogo". Las acusaciones de falta de atención a sus pacientes en que se fundamenta el expediente, se vislumbran muy poco sólidos conociendo la buena formación clínica de la doctora Castillo y la probada dedicación a sus enfermos.

Con este expediente, más parece que se le pase factura por su matrimonio con Luis Abad y por las actividades políticas de éste. Pero con este primer expediente tan sólo era el comienzo de un tortuoso camino que, por desgracia sólo había comenzado a recorrer. En otro escrito, la Comisión depuradora le había formulado tres cargos: 1º Haber dado en cierta ocasión un mitin en la Casa del Pueblo, 2º Ser simpatizante de la política de izquierdas y 3º No ser de confianza para el Movimiento Nacional.

El juez instructor recabó diversos informes sobre el comportamiento de la Dra. Castillo a algunas autoridades gubernativas de Ceuta: Policía, Guardia Civil y Falange. El más extenso y revelador de todos ellos es el redactado por el delegado de Orden Público de Ceuta, el 10 de diciembre de 1938, en el que se puede leer: " Fué vicepresidente de la Asociación de Empleados Municipales y aparece en una fotografía reunida con los más significativos socialistas de esta Plaza, con ocasión de un mitin celebrado en la Casa del Pueblo. Se ignoran antecedentes masónicos. Está casada con el Catedrático Sr. Abad (Socialista furibundo) que se encuentra en la zona roja, haciendo campaña contra la Causa Nacional. Se la considera, como su esposo, de ideas extremistas. Dio conferencias en la Casa del Pueblo en propaganda electoral en el año 1933, no volviendo a actuar al contraer matrimonio con el Sr. Abad, diciéndose que se debía a que este era excesivamente celoso. Ha observado buena conducta pública y privada y se comporta bien en lo profesional, se ignora su forma de pensar con respeto al Movimiento Nacional… "

Nada de esto convenció al Juez de Instrucción, quien el 18 de febrero de 1939 estimó probados los cargos y la definió: " Como desafecta al Glorioso Movimiento Nacional y adicta al Frente Popular (…), por lo que revistiendo su conducta una notoria peligrosidad es permitido aconsejar que el funcionario de referencia no debe continuar figurando en el cuadro de los empleados del Nuevo Estado, ya que no ofrece garantías para los servicios del mismo... en consecuencia destitución de Doña Antonia Castillo Gómez en el cargo que venia desempeñando, y que, además, se adopten las medidas necesarias para que tampoco pueda volver a figurar a ningún otro de clase alguna, dependiete de esa Corporación".




Camino del exilio mejicano
Las diversas sanciones que se impusieron a la doctora ceutí Antonia Castillo, hizo que tuviera que salir de su ciudad y buscar otra salida de futuro. Causó baja en el Colegio de Médicos de Ceuta, el 30 de julio de 1939. La siguiente noticia que se tiene de ella, según el historiador López Gómez, es de finales de 1940 y la sitúa en Burgos, con anterioridad estuvo unos meses en Madrid. Pasando a ser también, al igual que en Ceuta en 1927, la primera mujer en formar parte del Colegio de Médicos burgalés. El refugio de Burgos, le sirvió para ir madurando la posibilidad de marchar al extranjero, donde se podría reencontrar con su marido.

En 1945, la doctora Antonia Castillo, prepara su traslado a Méjico. Unos años después viaja a Nueva York siendo una pionera en el estudio del cáncer. Mientras tanto Luis Abad, continúa su periplo ya que tras salir de Ceuta pasó a Tánger y desde allí a la península. Tras la Guerra Civil logro escapar de España, en un barco repleto de refugiados que le llevó desde Alicante a la costa argelina, para ser internado a continuación en el campo de concentración de Bogharí, próximo al desierto del Sahara, de donde, al parecer, pudo salir. Ya en 1940 se instaló en Oran, donde sobrevivió diez años dando clases de español, ingles y matemáticas a alumnos de bachillerato, y gracias a la venta de algunos cuadros.

Cuando hacia 1950 Luis Abad abandona Oran no se dirige a Méjico sino a Paris, donde va a permanecer casi cuatro años más. Allí da clases de español, entre otros trabajos como profesor. En 1953 Abad deja Paris rumbo a la capital azteca. Finalmente, transcurrido 18 años, se reencuentra con su esposa, Antonia Castillo, junto a la que sólo había convivido seis meses después de su boda.

Por fin, los dos están juntos en Méjico, Luis Abad, participa en posproyectos del Colegio de Méjico, y en 1956 es nombrado profesor titular de la cátedra de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma, y publica varios libros y en las más prestigiosas revistas mejicanas. Por otra parte, la doctora Antonia Castillo, se especializa en el campo de la ontología ginecológica, siendo una prestigiosa facultativa en Méjico.

Todo son éxitos para los dos en Méjico, pero añoran España y en 1966 emprendieron viaje a Madrid, con la esperanza de que la dictadura no les pida cuentas. Se instalaron por unos meses en la casa de Maria del valle Muñoz Castillo, la sobrina de Antonia. Pronto marcharon a Almería, no sabemos si la doctora ceutí volvió a pisar su ciudad natal. Compraron una casa en Gádor. A finales de 1970 la doctora Antonia Castillo notó un importante quebrantamiento de su salud, en vista de su progresivo empeoramiento decidieron regresar a Madrid. A principios de 1971, fallece u su marido decide enterrarla en Gádor, a donde regresó, para morir a su vez el 13 de noviembre de ese año

martes, 25 de septiembre de 2007

ARCHIVOS DEL EXILIO

IV
LOS ARCHIVOS DE LA II REPUBLICA EN EL EXILIO

Los archivos de la República se trasladan a España

1. El Archivo de la República Española en el Exilio

Los archivos de la República Española en el exilio se conservaron inicialmente en la sede oficial del Gobierno en París en dos sedes diferentes. Uno de los Ministerios, tuvo la responsabilidad entre 1956 a 1960 de la Información, la Propaganda y el Archivo. Desde los años sesenta una parte de los papeles se guardaron los sótanos de la Embajada de Yugoslavia en París. En marzo de 1977 tras el anuncio de ésta, de su decisión de cancelar las relaciones diplomáticas, fueron trasladados a la propiedad de un refugiado español.

Las Cortes del régimen franquista aprobaron una Ley para la Reforma Política que posibilitó la convocatoria de elecciones a unas Cortes, que no preveía entonces que éstas se convirtiesen en constituyentes. Proclamado el resultado oficial de las elecciones generales, a las que el pueblo español había concurrido mayoritariamente, el mismo día en que proclamó el resultado de las elecciones generales, el 21 de junio de 1977, Maldonado y Valera declararon, que el nuevo Parlamento constituía una nueva legalidad de hecho en virtud de la voluntad expresa de la nación y que las Instituciones de la República en el exilio ponían término a la misión histórica que se habían impuesto.

El 14 de mayo de 1976 la Fundación Universitaria Española ofreció su ayuda para la custodia de los archivos dando garantías políticas. En virtud del acuerdo de 25 de enero de 1978 Maldonado y Valera acordaron con Manuel de Rivacoba, Delegado diplomático oficioso de la República en Chile y con Manuel Martínez Feduchy, Embajador en México de la República, el traslado de una parte de los fondos documentales que ellos poseían (en este último caso, los papeles de Manuel Torres Campañá).

Los documentos del Archivo de la República Española en el exilio fueron depositados en la Fundación Universitaria Española en 1979. Sus fondos constitutivos se llaman el Fondo Chile (45 cajas), el Fondo París (1033 cajas) y el Fondo México (142 cajas). En 1981 comenzó la catalogación del Fondo Chile. El 25 de enero de 1978 la Fundación Universitaria Española llegó a un acuerdo con José Maldonado, Presidente de la República en el exilio y Fernando Valera, Presidente del Consejo de Ministros, como legítimos representantes del Gobierno de la República, por lo cual el Archivo de la República Española en el Exilio quedaba depositado por tiempo indefinido y al cuidado de la Fundación. Su consulta por historiadores e investigadores quedaba limitada hasta los diez años desde la fecha del traslado de la documentación.

En mayo del mismo año el Director del Archivo Histórico Nacional hizo pública su protesta en nombre de la Comisión Gestora de la Asociación Sindical de Facultativos, de Bibliotecarios y Arqueólogos sobre este depósito, aludiendo a los derechos inalienables del Estado sobre una documentación producida por “sus órganos de gobierno”.

Desconocemos si la Administración española realizó alguna gestión oficial para reclamar estos fondos donde se encuentra documentación preciosa certificados de nacimiento, de matrimonio y defunciones, cédulas de identidad, que demuestran no sólo la nacionalidad de origen sino además la voluntad de ejercitarla y mantenerla. En todo caso, los refugiados españoles y sus hijos se vieron privados de una documentación fundamental para reclamar sus derechos de nacionalidad.

Durante 1981 a 1983 gracias a la ayuda recibida del Comité Conjunto Hispano-Norteamericano para Asuntos Educativos y Culturales un equipo inició la catalogación de los documentos, fundamentalmente el denominado Fondo Chile. Desde entonces y hasta 1993 la investigadora Alicia Alted en solitario concluyó la catalogación del fondo París.

Entre sus fondos se encuentran documentos importantes que contienen informaciones y certificaciones de nacimiento, matrimonio, etc.

Durante el año 1996, este archivo se incrementó con los siguientes fondos:
· Archivo Gordón Ordás (1936-1939)
· Archivo Antonio María Sbert (1945 en adelante)

El Archivo de la Embajada de la II República en México

Al restablecerse las relaciones diplomáticas con México se encontró en la antigua sede de la Embajada de España (Londres nº 7) un rico fondo documental. Vicenta Cortés Alonso, Archivera del Estado realizó un informe por encargo oficial en 1977 con los fondos que estaban en la Embajada de la República en México.

Ante la propuesta del Cónsul General en México de la recogida y custodia adecuada de este Archivo, el Ministro de Asuntos Exteriores se hizo cargo, entre otras, de la documentación relativa a JARE y CAFARE, así como la producida a partir de 1939 por las autoridades republicanas y organizaciones en el exilio. Finalmente fueron enviados a España. La documentación llegó al Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores. En 1993 sólo se habían publicado Ministerio de Asuntos Exteriores unos Índices de los documentos de la ayuda a los republicanos españoles en el exilio y del Gobierno de la República en México, por la Dirección General de Publicaciones de la Secretaría General Técnica.

La relativa al Gobierno de la República en el exilio es muy poco voluminosa, comprende los años de 1946 a 1948 y en algunos casos se prolonga hasta 1954. Hoy sabemos que los libros de 1895 a 1976 del registro civil del consulado de México, incluidos por tanto los registros correspondientes a los refugiados españoles están en el Archivo General de la Administración en Alcalá de Henares..

Como en el caso de los fondos procedentes del Archivo de la República en París y Chile, estos registros y documentación (certificados de nacimiento, de matrimonio y defunción, certificados de nacionalidad, cédulas de identidad, etc.), demuestran no sólo la nacionalidad de origen sino además la voluntad de ejercitarla y mantenerla. También en este caso, los refugiados españoles y sus hijos se vieron privados de la información necesaria para, simplemente, reclamar sus señas de identidad española. La Administración ha incumplido la legislación del Registro Civil, al no realizar copia para el Registro Civil Central y enviar un duplicado de estos registros en el Consulado de México donde se encontraban y encuentran la mayor parte de los hijos de los exiliados y sus descendientes. Consideramos que esta actuación irregular de la Administración española ocultó una documentación fundamental para reclamar sus derechos, entre otros los de la nacionalidad de origen y por ello la de sus descendientes, tanto de quienes retornaron como los que todavía permanecen en los países de acogida.